Archivo de Enero 2008

Ir y venir

Enero 21, 2008

Tengo mis ideas clavadas en mi mente, tengo tu mirada cosida frente a mí como un parche que a veces no deja ver el resto del mundo. No es el final, tampoco es el principio.

Entre luces verdes, rojas y blancas intermitentes te veo con aires de superioridad para que nadie note que no sabes donde estoy oculta. Quizás no lo desee, tal vez sea parte de un juego que jugamos de a dos y no parece tan peligroso, excepto cuando chocamos… en mi mente.

Miles de partículas llenas de desacuerdos y calles caminadas por veredas opuestas se encuentran y vuelven a distanciar, como si fuese el principio, cuando no creíamos en las consecuencias.

Reposo mi espalda contra la pared, no puedo verte pero puedo verme a mí, por momentos de rodillas, por momentos con una balanza poco justa en mi mano que te hace temblar.

Veo peces de colores que nadan en mi interior, cada uno es bello. Cada pequeña variación en mi tono de voz o respiración produce siempre interrogantes de tu parte.

Te enojas y disfrutas la cacería, sabes muy bien que nunca soy quien persige, prefiero callar antes que delatar mis verdaderas intenciones…

Siempre como al principio, con un pie en el final.

Psst!

Enero 17, 2008

Entre vos y yo, querido blog… esto de que nadie nos lea tiene su lado positivo. Otro día te explico.

Un error.Un acierto.Tanto por dar…

Enero 17, 2008

Las cosas que no cambiaron y no lo harán solo pueden hacerme más fuerte. Solo pueden crearme una guía para mantenerme y mirar hacia el presente como lo que es: el segundo, el minuto que en otros minutos y segundos será historia.

Y sigo la línea hecha con migas de pan que muestra como la bifurcación se hace clara. No quiero demostrar nada, no quiero probar teorías ni tampoco iniciar un debate dentro de mí.

Encuentro en mi espacio interior los sí a los no y la razón de porqué la naturaleza nunca engaña. Se puede perder un tren con destino incierto… pero a pie uno siempre llega al destino final.

Hay cosas que se rompen, cosas que se arreglan. Solo las que pueden arreglarse son las que perduran en el tiempo con cierta alegría aunque siempre falte un pedazo de ellas. Al menos en mi mundo… y mi mundo es, por cierto, humanamente complejo.

Una gota en medio de un océano de canciones escritas sobre lo mismo, una palabra entre millones que describen lo indescriptible que todos conocen. La vida dentro de mí me sacude y me obliga a sacudirme la escarcha de la memoria del alma. Quiero ver donde están todas mis piezas, todos mis interrogantes, todas mis pieles desechadas por la temporada o por simple dolor.

A veces, se siente bien aquello que hace mal. Uno no suele notarlo al principio pero va derrumbando de a poco los cimientos que antes eran firmes, va derrumbando la confianza en que esa elección es la correcta. No caigo en cosas puntuales porque todas las “puntualidades” son en el fondo iguales a las de miles…y luego, de millones más.

A veces, es demasiado tarde para volver a empezar, para reabrir las valijas e instalarse. A veces, uno juega al olvido y sigue la partida, el amor es demasiado grande… y la comodidad también.

Un día me preguntaron si no tenía cansados los hombros. Prontamente pregunté a que se refería y la respuesta fue sencilla : “debe ser agotador llevar tantas banderas y tan en alto”. Y allí, en ese exacto lugar entendí que era humana y que el sentido del honor, no siempre es correspondido en la misma medida así como el respeto y el amor desinteresado.

No siempre es justo.Sería esperar demasiado. Eso es parte de este juego… nadie es igual a la persona que tiene al lado por mas que así lo crea.

No todos decimos al resto del planeta quien somos en realidad, que pensamos. Siempre hay algo en nuestra mente que se esconde maravillosamente del resto del planeta. Es como una conversación interior que solo lo tiene a uno de espectador y colaborador. Esa es la esencia, eso es uno en realidad… aquello que uno esconde por miedo a ser herido.

No decimos que tenemos miedo a que nos dejen, nos maltraten, nos rompan el corazón, nos avergüenzen , no decimos que podríamos haber hecho mejores cosas, haber llegado mas alto, que demasiadas cosas nos frustran, que desearíamos que la vida fuese tan fácil como un cuento de hadas, que todavía y no tan en el fondo somos niños que tememos la soledad y la evadimos de la mejor forma que podemos encontrar. Siempre estamos hambrientos de amor y aprobación, de compasión y compañía, de ser reconocidos y valorados.

Somos demasiado reales como para decir aquello que realmente nos duele y por ello peleamos demasiado. Porque nos hieren en aquellos lugares que no podemos dejar que descubran, sino, descubrirían que aún somos niños… niños que ya no están jugando con los playmobil sino a vivir una vida de verdad…

Nada por decir

Enero 15, 2008

“When the sun shines
We’ll shine together
Told you I’ll be here forever
Said I’ll always be your friend
Took an oath
I’mma stick it out ’till the end
Now that it’s raining more than ever
Know that we still have each other
You can stand under my Umbrella
You can stand under my Umbrella”

Scott Simmons - Umbrella (cover)

Se enredó como las palabras

Enero 11, 2008

Caminaba y el viento fresco me refrescaba las ideas y escondía un par de lágrimas que parecían tener algo de historia encerrada. Un kleenex pedía un receso, tiempo para ser papel y no una bola mojada de agua salada.

Los árboles se veían bien aunque algo de color rosado atrapó mi mirada. Era un backyardigan colgado de la rama de un hermoso árbol al que apenas le daba el sol. Un globo metalizado que derramaba uno que otro haz de luz como pidiendo a gritos la gran salvación.

Ya era tarde, cambié el ángulo e incluso me acerqué a ver cual había sido el motivo de tanta tragedia en su corta vida. Estaba simplemente enredado. Imagino que algún niño lo dejó escapar y entre lágrimas algún padre angustiado le ofreció su consuelo diciendo que le compraría otro… pero el niño sabe bien que nunca habrá otro exactamente igual.

Uniqua tenía una fuerte herida de guerra en su pecho, seguramente trató de convencer al árbol de dejarla escapar y debe haber sido entonces, cuando el árbol, cansado de estar solo, luchó con ella hasta el mismo final. No fue por maldad, no fue por odio.

La quiso atrapar antes de que el viento le brindase ayuda y volara hacia los brazos de ese niño que, seguro, lloraba sin cesar. En ese momento, una de sus ramas perforó el fino material con que estaba hecho y Uniqua quedó, hasta la próxima bocanada de aire fuerte, colgando de ese árbol… que ahora ya no está tan solo.

El arbolito parece nutrirse de la atención que pueden llamar los destellos rosados y plateados, como luz de luna en pleno día de sol.

Me pregunto que pasará cuando ella finalmente se vaya. Será entonces cuando extrañe el lugar en que estaba?

Que pasará con ese globo que un día tuvo grandes aspiraciones, que será de ese halo místico que le brindaba la mirada de aquel niño que un día lo perdió?

Y Uniqua se sonrió al ser movida por el viento. Y el resto de las hojas al moverse parecían querer contagiar ese ánimo festivo proveniente del regalo de tener nuevos colores junto a ellas.

Sonreí. Me entristecí con cierta ternura interior y volví a sonreír.

Habrá tenido la misma suerte aquel globo amarillo que siendo una niña dejé escapar una vez? Alguien lo habrá visto y habrá pensado en su fugaz pero fructífera gloria?

Espero que si.

Creceré? Crecerá?

Enero 10, 2008

A veces, me niego a ser mirada. Miro.

Desgasto mis emociones atraves de las fotografías sensoriales tomadas por estas manos que, estoy segura, algún día se marchitarán.
Tropiezo con mi existencia desempolvada, con mi inocencia duramente ganada por la perseverancia de ver con mi corazón y confiar en aquello que, a veces, no es de confiar…de ver aquello que, a veces, no se deja ver tan fácilmente. Inocente, como cuando veo a aquel cerdito pequeño y rosado con alas lanzarse hacia el cielo y que con ternura se atreve a volar. Se que en mi mente volará y nunca dejara de hacerlo.
En este mundo, las flores viejas mueren muertes dignas y bellas y mis lágrimas ayudan a que crezca el roble más fuerte y hermoso que jamas se haya visto en este planeta… o en cualquier otro.
Dedico mi sinfonía imaginaria a aquel amor que se ha vencido, a aquel que aún no he conocido y al señor que se ocupa de dar viento en invierno porque los días ventosos me gustan mucho más.
Me vuelco a mis pequeñas alegrías : ver la nieve que nunca nevó, oler jazmines recien cortados cuando en casa no hay plantas, ver una sonrisa que se escapa de un rostro enamorado e incluso de aquel que estaba enojado… se pueden ver las hojas tibias que se mecen por el viento, casi como si quisieran cantar y dormir a la vez. Casi como si fuera cierto.
Fijo la mirada en la nada, porque me permite ver un todo más grande que lo que podría llegar a imaginar.
Soy capaz de cruzar oceanos, escalar montañas y al mismo tiempo hacer un bizcochuelo y me veo, sintiendo el aroma a vainilla alimonada y cerrando mis ojos para no dejar de soñar.
Veo aquel libro que dejé a propósito abandonado a su suerte en la plaza cerca de mi casa, casi puedo verlo enojándose conmigo por mi falta de lealtad. Sin importar cuanto quiera explicarle
que lo hice por propia voluntad para que otro disfrute de él como yo lo hice… en mi mente el me devuelve un comentario breve, amargo aunque respetuoso, del estilo “no acepto tus disculpas” o “que te hizo pensar que yo queria dejar de pertenecer a tu biblioteca?
Y en el fondo me siento un poco culpable. Y en el fondo resplandece un indicio de sonrisa porque pienso en la alegría y sorpresa de la persona que lo pudo encontrar.
Y si lo rompieron? Eso me haría una herida que no se si pudiese curar. La tristeza me invadiría y le pediría perdón al libro por semejante descuido.
Me miro las manos, aquellas que con tiza escribieron en el pizarron de la escuela poemas no demasiado llamativos que nadie miró. Seguramente debió ser porque la tiza era de color blanco.
Me miro al espejo y reconozco el ala de un hada que se asoma por detrás de mi espalda. Miro otra vez.
Vuelvo a mirar.


No he crecido ni un poco. Sigo siendo la misma niña de siempre, introvertida a veces, otras hipersocial, otras simplemente casi imaginaria y… solo me queda soñar.
Esperar para ver si en el café que vaya a tomar hoy, me aparecerá la figura de una golondrina o un caballito de mar; esperar para saber si el amor esta cerca, esperar para saber si alguien ve cuando rompo las esquinitas de los individuales de papel, esperar para ver en que sector de la basura
quedan los dibujos que dejo hechos en casi todos los cafes a los que voy. O será que alguno ha encontrado mejor destino? Esperar.

Esperar es la palabra que simboliza en mi mente un periodo largo de tiempo con pocos frutos, como un pasaje… y tiempo no es lo que sobra, al menos eso dicen.
Algún día quiero ser tan alta como un pino o tal vez como un eucalipto… o mejor no tanto… desde tan arriba no escucharía lo que los demás me dijeran.
A mi me gusta escuchar. Me gusta ser capaz de escuchar mas allá de lo que se me cuenta.

Esta inocencia que nació conmigo. Algún día crecerá?

Afrodille