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El charco y el mar

Agosto 18, 2008

Te pones las palabras alrededor de tu cuello como si fuesen miles de bufandas, te paras en medio de la calle y gritás al viento todos tus deseos y frustraciones presentes y pasadas. Olés el aroma del pasto recién cortado de la plaza más poblada y exclamás:”victoria!”.

Tu ser me contagia.

Te canto en medio de la calle. Yo rezo mientras vos solo ves las paredes tatuadas de reclamos que sostienen la iglesia, mientras tanto, yo solo veo fe y esperanza.

Me sostengo sonriendo entre este mar de mares, vos te sostenés en la tormenta pero nunca tenes un paraguas a mano. Como hace frío,te doy uno de mis guantes, meto mi otra mano en mi bolsillo y compartimos este silencioso e invernal panorama…

¿Sabías que hoy alguien podó el árbol que solía darme sombra en verano? Cada hoja debe haber rodado acompañada del aire frío y seguramente cayeron todas, una por una, hasta formar un alfombra  en la vereda.Una amarga alegría se presenta.

¿Qué querrá este invierno de mí?

Mis pies se congelan mientras tomo frío sentada en la plaza Las Heras, sentada como si esperara a alguien que tarda en llegar…Sonrío porque no  espero a nadie, solo a mi misma, esa es la realidad.

La gente me mira extrañada mientras muevo mis pies hacia adelante y hacia atrás. Es que me encanta la sensación de no llegar siquiera a rozar la vereda con la suela de mis zapatos. ¿Será raro eso? No lo sé. Por la forma en que me miran, supongo que no debe ser un panorama común. Sentarse a esperar la nada, moviendo los pies sin tocar el suelo y una gran sonrisa en la cara.¿Acaso no se siente en el aire la felicidad? ¿Puede ser que pase tan desapercibida?

Si yo fuese la felicidad, admito que estaría un tanto ofendida. Me sentiría demasiado ignorada y poco querida.

Se puede ver un molinete enfrente, cruzando la calle. Es de todos los colores y anuncia sin timidez alguna que en ese sitio hay una librería. Se mueve con una gracia y una energía que lo inunda todo.

Y por dos minutos pienso en mi tristeza que viaja de polizonte. Se escapan algunas lágrimas.

Poder estar triste es otra fuente de felicidad. Hay demasiada belleza en esta vida tan chiquita que es la mía. Soy tan chiquita en este mundo que a veces me siento más grande que mi corazón…y eso es demasiado.

Mi mundo se expande y se contrae continuamente, creyendo en los mundos paralelos… que me llevan hacia donde tengo que ir para avanzar en la lección del día.

Con una mano leo una revista de moda y con la otra un libro de física cuántica para principiantes. Siempre hay un comienzo, nadie nace sabiendo pero llega el momento en que miro el cielo y sé que nunca voy a poder descubrir todo, saberlo todo. Eso también me hace feliz. Saber todo sería perder la magia, la ilusión y yo no quiero perder todo eso.

No todos me conocen, es cierto.

No siempre hay tiempo, eso también es verdad.

Aunque… siempre hay un comienzo.Verdad?

Verdad.

Reinventando el cielo

Junio 26, 2008

En medio de la nada, aparece un ave perdida. Me ofrece acelerar mi pulso y absolverme de todos mis malos pensamientos. No ofrezco resistencia.

Una a una caen mis alas, mis pequeñas plumas. No me tienta quedarme atrás, no me tienta ser juzgada. Es la dualidad lo que aprisiona y abre puertas. Es el poder de una conclusión que no es tan concluyente pero aún siendo así, no deja de ser menos real.

Se sacude la cabeza y voltea a ver si doy pasos hacia atras. Me adelanto cuatro intentando ganar. Queda en mi mente un vestigio de duda, algo parecido a subir una escalera sin destino final. No hay destino final.

Veo cisnes estirándose mientras duermo bajo un árbol, la paz amenaza mi cuerpo, se mueven las olas internas y rompen con una fuerza desconocida… Tejo y destejo una trama que no tiene forma ni final escrito, se acomodan las palabras cada vez que pestañeo, cada vez que respiro, cada vez que muevo un dedo marcando un camino que parece ser incierto. Me encuentro.

Agurado tranquila. Escribo los apuntes y sueño despierta una vez más. El río no corre. Aquellos caballos que montaba en medio del campo abierto con toda pasión se han escapado. Es bueno dejarlos en libertad. Compartir un paseo por el arroyo y ver como tomaba agua debido al cansancio mientras yo, sentada a un costado, reinventaba la historia una vez más. Amo los caballos, he aprendido demasiado de ellos. Lo bueno y lo malo.

Eran mis mejores compañeros de aventuras. Me llevaba a ver la luna y de vuelta… Se respiraba la libertad. No se decribir las emociones que se apoderaban de mi cuerpo al sentir el viento sobre mi cara mientras cabalgaba hacia ningún lado en particular. No estaba sola; nunca quise usar una fusta. Me hacia entender con el más preciado cariño y respeto. Ellos son almas libres que , de vez en cuando son atrapadas por humanos. Algún humano pudo haber querido lograr lo mismo conmigo… tal vez, quizas. Y siempre por dentro seguí al galope, viendo la luna y disfrutando de los pinares y médanos. Son compañeros si quien los cabalga sabe que no tienen dueño.

En sus ojos se encierra una esencia del color del arco iris. Frágil y fuerte al mismo tiempo, volátil y leal, etereos y pisan la tierra…

Siento tanto que siento poco, quiero saber tanto que me duele saber que esta vida no va a alcanzarme. En todo y en todos hay algo tan bello y tan guardado, tan secreto y tan preciado. algo que no se deja ver facilmente.

La esencia de la búsqueda.

Todo es tan real como uno desee que sea. Todo es posible. Nada es imposible de alcanzar. Cuando no hay miedo, cuando no hay dudas, cuando se sabe que un error es en realidad una posibilidad abierta … se encuentra la libertad.

Ventana

Junio 24, 2008

Y mientras veo como el agua se va tiñendo del color oscuro del té, tomo la taza entre mis manos y miro a través de la ventana.

Todo edificio y persona que veo se transforma a través del lente de mi mirada… Veo con curiosidad y asombro colores que no había visto antes, rostros que se aparecen para luego perderse entre la multitud.
Y camino. Y pienso.
Vuelvo a escuchar esa música que atrapa mis sentidos y me lleva a un lugar no tocado por la memoria.
Veo como mi vida es tan pequeña, como hago a veces cosas para evitar el encuentro con mi persona, con mis emociones encontradas y la incertidumbre ante cosas que no logro comprender…
Tomo un sorbo de té y miro a través de este vidrio que de tan limpio se mancha solo con mi mirada. Siempre se escurren entre los dedos los minutos de alegría. Siempre se escapan aquellas tristezas que solo sirven de lugar de tránsito en la vida.
Y veo los residuos del té que ya no es…
Contemplo desde un punto incierto como alguna gente que quise se ha ido. Parece que fueron solo sombras después de un atardecer.
¿Porqué todos caminan tan rápido? ¿De que huyen si no es de la posibilidad de ver alrededor?
Infinidad de pensamientos flotan en el aire, las personas los han puesto ahí.
Todos somos tan comunes y simples que nos hacemos distantes para evitar que otros lo vean. La emoción, el corazón nos hace simples. Fáciles de vencer, fáciles de odiar, fáciles de querer.
Juntando pieza por pieza lo que queda de nosotros luego de que alguien derriba lo que hemos construido. ¿Es acaso posible volver a construirlo sin hacer algo que sea distinto?
Sin que sobre o falte algo de nuestro ego, de nuestra dignidad. ¿De nosotros mismos?
Perder cosas por el camino y seguir poniendo el corazón y el alma en todo lo que hacemos es el verdadero riesgo. El riesgo casi obligatorio si uno ama.
Ese riesgo quiero correrlo siempre, casi como una llamada del destino.
Siempre…

*re post

What have we done?

Junio 16, 2008

Mi cabeza está por reventar en cualquier momento aunque no quiero hacer un dramón por ello. Trato de no agrandar los problemas pero eso no parece quitar el hecho de que me repercuten en la cabeza las situaciones a resolver y de las cuales no parezco encontrar la solución.

Creo que muchas veces, los libros que uno compra, lo eligen a uno en el tiempo correcto. EL viernes pasado fui´de compras y traje a casa ” La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera. Un libro que dentro del aspecto filosófico, me tocó profundamente. Llegó a mis manos en el momento ideal.

Entre revelaciones sexuales propias y ajenas, incluso de las personas menos esperadas, he llegado a la conclusión de que definitivamente todos somos “freaks” abiertamente o a escondidas. Y no lo digo en forma despectiva sino en el sentido glorioso de la palabra, siendo alguien que no soporta la falta de variedad y apertura mental…

Por otro lado, estoy contenta porque ya me pude hacer mis tarjetas personales con el logo que hice yo. Quedaron bárbaras. Más adelante haré mejores o más completas pero por ahora las que tengo me gustan y me vienen bien.

Decidida para algunas cosas y tan confusa para otras…

Mi mente se nubla totalmente y vuelvo a pensar en sexo. SI tengo que ser 100% sincera conmigo, tendría que decir que me gusta el sexo solo si para las dos personas es “significativo”, asi sea entre dos personas que no se conocen tanto. EL sexo para suplantar el día en el gimnasio no me va, ese es mi sentir. A veces desearía sentir de otra forma… pero esa es otra verdad.

Mi confesión del día, Padre: “en mi última relación fui “fiel” (si, comillas)por miedo y no por amor”. Perdoneme Padre, no me rompa demasiado los esquemas al respecto y que tenga una buena fucking noche!

La raiz no tan cuadrada

Junio 6, 2008

Faaaa! Estreno header! Puso GazettE la piba. Me la banco.

Que pelotudez al lado de todo lo que estoy viviendo en mi vida… Ya me saqué ese comentario de mi cabeza y prosigo. No creo que esté en sincro con mi faceta filosófica el día de hoy debido a que el dolor lumbar me saca de quicio. Maldición!

Igual sigo sonriendole a la vida ( al mejor estilo Giordano) y trato de entretenerme contándole a mi terapeuta sobre mi vida sexual (ja! tendré una?) He caido finalmente y admito que me gusta la terapia. Why? bueno… digamoslo así: vos pagás, ledecis lo que se te canta y si no te gusta lo que dice mandas al terapeuta a freir churros a la costanera. Es simplemente alguien de afuera. No es que tenga problemas “reales” (pavada de comillas ahí) sino que necesito largarle a alguien que no me joda, todo lo que me pasa por la cabeza.

Luego de este momento de confesión, Oh,Padre!… no he pecado todavía. Nisiquiera puteé cuando un señor de la tercera edad se empeñó en pisarme cinco veces seguidas en el bondi. Ok, no estoy para salir en estampitas pero …PERO… ya me gané un espacio para estacionar mi monopatín allá arriba y eso que nisiquiera uso uno desde que tenía diez años.

Voy a enyoguizarme y decir que hasta el momento, mi terapeuta no ha logrado descifrar la raíz de mi constante dualidad en conflicto (?) Aquello que encuentro deliciosamente encantador en mí … parece ser un problemita. Mi ying y fucking yang entran en discusión y … es como quien pierde una de las pilas para el control remoto. Cuando me quiero enterar, me hice dos perforaciones nuevas en la oreja izquierda y con la misma facilidad con que uso corbatas, de la nada sale una faldita escocesa y zapatitos finos.Sah, esos que tengo al lado de las botas cortas charoladas que cierran con cinco tiras de velcro.

Soy así,ja! Esta bueno. Lo disfruto. Hasta cuando tratan de abrirme la cabeza al medio para ver que tengo adentro lo disfruto, porque francamente no tengo idea de que van a encontrar. Odio la rutina y lo previsible, por ende… soy muy coherente.

Ya me parece que escribí demasiado por el día de hoy. Ya vendrán días más creativos. Eso seguro.

Próximo tema para terapia blogueril: ” Celular: te amo, no te soporto, tampoco quiero dejarte pero funcionas como el reverendo traste…

Naturaleza

Abril 17, 2008

Caen pedazos de las viejas cortinas que cubrían estas heladas ventanas, caen suavemente como jugando a pedir permiso.

Simplemente caen como mi piel anterior.

No hay bailes en la lista pero se escuchan pasos y un oboe que de forma sombría marca los latidos de mi cambio de estación. Las cosas siempre cambian, como las notas de un perfume, haciéndose cada vez mejor. Refinándose y preparándose para lo que vendrá.

Cae mi vestido al piso. Me dibujo desnuda, miro el espejo que tengo enfrente y me reconozco demasiado. Dentro de tantos colores oscuros y una media sonrisa. Así he sido siempre yo.

Hojas de cerezo caen rozando mi mano derecha.

Con mi mano izquierda, acaricio una serpiente que me visita de vez en cuando… a veces me muerde con desprecio, otras con amor,pero siempre se curarme de heridas tan humanas y frágiles.Así puedo ser yo.

Soy ciega ante los colores que atrapa en su interior el gris. Prefiero el negro, la ausencia de color, o el blanco para usar todos a la vez.

Mis apetitos varían y me juegan malas pasadas. No suelo esconderme a menos que sea absolutamente necesario… me grabo a fuego en el cuerpo los nombres de aquellos seres que saben ver quien realmente soy.

Me envuelven las cenizas y el resplandor de lo que queda del sol. EL violonchelo me conmueve. Lo sombrío me atrapa casi tanto como un corazón a una persona enamorada.

Me gusta no conocerme de vez en cuando. No quiero evitar ser quien soy.

Claro y oscuro forman una sola fórmula en mi existencia y lo vivo con extraña pasión…

Muchas veces pienso que si hubiese nacido en otra época me hubiese sentido mejor.

Otras pienso que gracias a Dios no fue así.

Y la mayoría del tiempo… nadie sabe en lo absoluto que es lo que estoy pensando.

Se dibuja media sonrisa en mi rostro y con la luz de la luna iluminándome pienso que así es mejor…

Hormigas y Mariposas

Marzo 19, 2008

Qué es lo que nos lleva a cambiar? Es acaso esa expectativa que los demás tienen de nosotros?

Esa expectativa, esa imagen preconcebida o creada que resulta ser tan poderosa que cuando nos enfrentamos a la realidad de que parecemos ser máquinas trabajando en auto pilot, justo en ese bendito momento, alguien se digna a decírnoslo en la cara. ” Es que en el fondo se que nunca harías esto o aquello“…

En esos tiempos en que se quiebra la fe en lo que uno era y es, la forma en que tomamos nuestro destino deja de ser de bordes redondeados y parecemos tocar, finalmente, un poco de nuestra verdadera identidad.

Qué sería de mí si no soy quien se supone que sea? Cómo aceptar en lo profundo, cuando estamos a solas y en plena oscuridad aferrados a nuestra almohada, que no somos nada más que algo amorfo, algo que se construye día a día. Somos entes que se fijan en la mente de otras personas por el pasado y nunca por el presente que es solo el resultado de lo que ya fue realizado. Mi presente es el fruto de mi pasado. Cómo, entonces, despegarse de la pequeña caja cuadrada donde se supone que cabemos? Cómo estirar los brazos, volver a nacer como una mariposa?

Siempre me pregunté cuál era la finalidad de todo esto. Esa pregunta, en parte sigue existiendo. Existo para mi bien o el de otros? Existo para aprender a perderme entre tanta inmensidad de cosas superfluas o para elevar mi alma por sobre todas mis expectativas?

Está el crecimiento normal y el crecimiento a través del dolor. . Puede discutirse sobre cuál es más conveniente para uno, un simple mortal que evade constantemente aquello que lo hace sufrir, pero no puede discutirse cual es el más efectivo. Aquel tipo de aprendizaje que queda grabado aún más profundamente que los momentos felices y sonrisas que aparecen en las fotos que figuran en el árbol de nuestra vida.

No es fácil la opción. No es fácil saber que existe tal opción.

Nunca tuve mucha gente que aplaudiera mis pensamientos, tampoco la necesitaba. Mi posición no ha cambiado. La popularidad atrae y alegra pero también mata un poco de nosotros mismos sin siquiera saberlo. En mi escala de valores la sonrisa y la lágrima están casi iguales. He aprendido más de los momentos caóticos y dolorosos que de aquellos que me untaron con miel el día. Los momentos dulces se atesoran, son sencillamente únicos…Pero los difíciles, los tristes, esos son los que te marcan las opciones reales. Los que te hacen cuetionarte ( si es que te atreves a hacerlo) donde es que estás parado y hacia donde crees dirigirte.

No todos desean saberlo. Hay demasiada responsabilidad en el conocimiento de que no hay reglas que nos manejen y de que aquellas cosas que creemos que nos atan, en realidad no lo hacen. Yo me ato a esas cosas. Otras elijo no hacerlo.

Cuando camino, elijo no pisar las hormigas.

Cuando quiero frenar, elijo tirarme de espaldas en el piso frío.

Cuando quiero pensar, elijo estar sola.

Cuando quiero reír, elijo ver la simpleza de las cosas y su lugar en este gran esquema.

Cuando quiero sentir, elijo cerrar los ojos para saber que aún puedo abrirlos si así lo decido.

Cuando quiero amar… cierro los ojos, vuelvo a abrirlos y simplemente respiro…una y otra vez.

Sin importar si mañana volveré hacer lo mismo. Tal vez mañana solo me toque ser una hormiga o , con suerte, una mariposa.

Siempre

Marzo 9, 2008

M.E.J

También fuiste mi maestra

09/03/2008

Q.E.P.D.