En medio de la nada, aparece un ave perdida. Me ofrece acelerar mi pulso y absolverme de todos mis malos pensamientos. No ofrezco resistencia.
Una a una caen mis alas, mis pequeñas plumas. No me tienta quedarme atrás, no me tienta ser juzgada. Es la dualidad lo que aprisiona y abre puertas. Es el poder de una conclusión que no es tan concluyente pero aún siendo así, no deja de ser menos real.
Se sacude la cabeza y voltea a ver si doy pasos hacia atras. Me adelanto cuatro intentando ganar. Queda en mi mente un vestigio de duda, algo parecido a subir una escalera sin destino final. No hay destino final.
Veo cisnes estirándose mientras duermo bajo un árbol, la paz amenaza mi cuerpo, se mueven las olas internas y rompen con una fuerza desconocida… Tejo y destejo una trama que no tiene forma ni final escrito, se acomodan las palabras cada vez que pestañeo, cada vez que respiro, cada vez que muevo un dedo marcando un camino que parece ser incierto. Me encuentro.
Agurado tranquila. Escribo los apuntes y sueño despierta una vez más. El río no corre. Aquellos caballos que montaba en medio del campo abierto con toda pasión se han escapado. Es bueno dejarlos en libertad. Compartir un paseo por el arroyo y ver como tomaba agua debido al cansancio mientras yo, sentada a un costado, reinventaba la historia una vez más. Amo los caballos, he aprendido demasiado de ellos. Lo bueno y lo malo.
Eran mis mejores compañeros de aventuras. Me llevaba a ver la luna y de vuelta… Se respiraba la libertad. No se decribir las emociones que se apoderaban de mi cuerpo al sentir el viento sobre mi cara mientras cabalgaba hacia ningún lado en particular. No estaba sola; nunca quise usar una fusta. Me hacia entender con el más preciado cariño y respeto. Ellos son almas libres que , de vez en cuando son atrapadas por humanos. Algún humano pudo haber querido lograr lo mismo conmigo… tal vez, quizas. Y siempre por dentro seguí al galope, viendo la luna y disfrutando de los pinares y médanos. Son compañeros si quien los cabalga sabe que no tienen dueño.
En sus ojos se encierra una esencia del color del arco iris. Frágil y fuerte al mismo tiempo, volátil y leal, etereos y pisan la tierra…
Siento tanto que siento poco, quiero saber tanto que me duele saber que esta vida no va a alcanzarme. En todo y en todos hay algo tan bello y tan guardado, tan secreto y tan preciado. algo que no se deja ver facilmente.
La esencia de la búsqueda.
Todo es tan real como uno desee que sea. Todo es posible. Nada es imposible de alcanzar. Cuando no hay miedo, cuando no hay dudas, cuando se sabe que un error es en realidad una posibilidad abierta … se encuentra la libertad.



